El aprendizaje de la historia constituye una oportunidad de comprender al presente; al mismo tiempo que se van reconociendo vínculos de unidad y de pertenencia a un grupo social determinado; En ese sentido, la Historia constituye una buena base para fundamentar una identidad nacional informada y comprometida a un sentido de progreso y bienestar común. No obstante, entender nuestro presente no es la única posibilidad de visualización de la historia; sino también el ver en ese análisis del pasado y comprensión del presente una proyección de lo que constituirá nuestro futuro.
Sin querer parecer contradictoria, aunque entendemos la riqueza formativa de la Historia, en nuestra práctica docente en muchas de las ocasiones se les restringimos tiempo para su abordaje, o en el peor de los casos definitivamente la omitimos. Por su parte los niños la visualizan como aburrida y con una fuerte carga de lectura; eso debido a que efectivamente los métodos mayormente utilizados en el aula son el expositivo, la narrativa histórica o la lectura sin alguna aplicación práctica.
Aunque es cierto que ya están presentes en las actividades dentro del aula como la carta histórica, la escenificación, la visita a museos; sigue siendo necesaria enriquecer nuestras estrategias de enseñanza y aprendizaje en esta asignatura; para poder salvar algunas dificultades que enfrenta los niños en su aprendizaje.
Aceptando la complejidad de algunas nociones históricas como la de tiempo, simultaneidad de hechos, ubicación temporal, anudados a las dificultad para comprensión de textos narrativos históricos, la carencia de técnicas de memorización para recordar con facilidad fechas nombres y hechos. Resulta necesario abordar esta asignatura con metodologías que inciten al niño al pensamiento crítico, a pensar a la historia como un constructo de personas con un punto de vista y tiempo determinado, por lo que no poseen verdades absolutas. A partir de esta percepción el niño reconocerá su potencial para construir el mismo su conocimiento histórico, en donde estén presentes sus conceptos y nociones que posee. Y por que no reconocerse a si mismo como un sujeto histórico que en su existencia va dejando vestigios de su identidad.
En conclusión, La enseñanza y el aprendizaje de la historia debe estar caracterizado por la movilización de estructuras cognitivas de los alumnos, a través de estrategias que conduzcan a la construcción de su conocimiento histórico; para ello las aportaciones de los historiadores, tendrán que ser conceptualizados como representaciones históricas que son producto de una postura(ideología, intereses, etc,)y que por tanto no son verdades acabadas, lo que permite su análisis desde una postura crítica.
Buena apreciación maestra. Estamos avanzando. Gracias.
ResponderEliminar